BERNÍ Y CATALÁ, José (Valencia, 1712-1787)

En el ámbito del derecho romano una figura, la de José Berní y Catalá, destacó de forma notable en el siglo XVIII valenciano.

Doctor en Leyes por la Universidad de Valencia en 1735, Berní y Catalá, fue muy crítico hacia la actividad de su profesión en Valencia. En su opinión, el modo de abogar en la ciudad contaba aún con reminiscencias medievales, los abogados actuaban sin excesiva preparación, faltos de normas que reglasen sus actuaciones y carentes de una verdadera responsabilidad colectiva, competencia desleal, y litigios interminables, que hacía necesaria una profunda reestructuración profesional, que le llevó a redactar El abogado instruido en la práctica civil (1738), donde, se propuso, al tiempo que daba una breve información técnica, apuntar para su posible corrección todos los males que afectaban al ejercicio cotidiano de la profesión de abogado. Escrita cuanto contaba con veintiséis años, le granjeó algunas críticas del gremio que le consideraron desde entonces como un jovenzuelo soberbio y molesto, si bien también contó con importantes apoyos. La obra tuvo dos ediciones, esta de 1738 y otra en 1763. Además, nos dejó escrito un Manual de testar, dividir y partir (1739), obra corta pero saturada de contenido, donde compendia, aclara y razona todo lo relativo a una práctica vacilante y contradictoria existente entonces sobre materia sucesoria. De sus últimas obras destacó El abogado penitente y el pleyto más importante (1747), donde, de nuevo los fines moralizantes de Berni trataron de salir a la luz a través de esta obra, donde fustigó contra los abusos y corruptelas existentes entre los abogados y escribanos. En esta misma línea de perfeccionar la formación del abogado, Berní y Catalá inició las gestiones para crear en Valencia un Colegio de Abogados, que fundó en el año 1759.

De gran importancia fue también su obra Instituta civil y real (1745), obra para brindar a los juristas los instrumentos necesarios para formarse en los principios del Derecho romano teórico y práctico; la Práctica criminal (1765), donde compendiaba todo el material elaborado por sus antecesores, dando a sus compañeros un nuevo instrumento de trabajo, cuya general aceptación quedó demostrada por las dos ediciones que la obra consiguió, ésta de 1765, y la primera del año 1749; y el Resumen de los privilegios, gracias y prerrogativas de los abogados españoles (1764), donde Berní consideraba a los abogados como individuos que ejercían un verdadero cargo público, y que por ello merecían cierta consideración y distinción.