FABIÁN Y FUERO, Francisco (Terzaga, Guadalajara, 1719 - 1801)

Arzobispo Fabian y Fuero, FranciscoArzobispo de Valencia. Estudió filosofía en Calatayud con los Padres Carmelitas, Mercedarios y Dominicos, y teología en los Colegios Universitarios de Alcalá, hasta 1740, y Sigüenza, graduándose en las Facultades de Artes y Sagrada Teología. Recibió el orden sacerdotal en Sigüenza, donde aprobaría la oposición a la canongía magistral de Púlpito. En 1755 ocupó el cargo de canónigo en Toledo, donde, junto al cardenal Lorenzana inició sus primeras incursiones en los estudios bíblicos, creando una Academia de Historia Eclesiástica. Además, dirigió el Hospital toledano de niños expósitos de la Santa Cruz, que contaba con una fábrica de lanas anexa para que los jóvenes pudieran aprender un oficio. En 1764 fue nombrado obispo de Puebla de los Ángeles (Méjico), donde desarrolló una intensa actividad pastoral. Este mismo año consiguió que las bibliotecas de los colegios jesuitas, en peligro de desintegración por la expulsión de la orden, pasaran a la Biblioteca Palafoxiana, a la que donó sus libros y en la que mandó fabricar la bella estantería de tres niveles donde reposan los libros.

Fue promovido por Carlos III arzobispo de Valencia en 1773. Fundó el Seminario de Valencia y contribuyó a las obras de reforma de la catedral, costeando las capillas de Santo Tomás de Villanueva y de la Purísima Concepción. En Valencia prodigo sus dotes de ilustrado e intelectual. Fue uno de los promotores de la fundación de la Real Sociedad Económica de Amigos del País de Valencia, muchos de cuyos premios que instituyó esta corporación a trabajos y memorias de utilidad pública fueron donados por el arzobispo. Introdujo en la Península el cultivo del cacahuete o maní traído de América, que formaba parte de sus extenso Jardín Botánico formado en Puzol, coadyuvando también a la introducción en España del telar francés de Vaucanson, instando a los sacerdotes de su diócesis a que lo propagasen. Promocionó las fábricas de loza de Manises, fomentó la edición de libros, apoyó a la Real Academia de Bellas Artes de San Carlos y a la Universidad de Valencia, dotándola económicamente, pero con la que alentó conflictos internos, obstaculizando el Plan de Estudios de 1786. Promovió la creación de escuelas en la ciudad.

Tras el estallido de la Revolución Francesa facilitó el acceso de más de 600 eclesiásticos franceses en la ciudad de Valencia, lo que enturbió el panorama político y social de la ciudad. En 1794 padeció la persecución del capitán general de Valencia, duque de la Roca, renunciando al arzobispado, teniendo que huir de la ciudad y regresar a su pueblo natal.