PÉREZ BAYER, Francisco (Valencia, 1711-1794)

FRANCISCO PEREZ BAYER, VALENCIA, RSEAPVCatedrático de hebreo en la Universidad de Valencia y Salamanca, Canónigo de la catedral de Toledo, canónigo arcediano de la catedral de Valencia, bibliotecario mayor del rey y preceptor de los infantes reales. Fue uno de los personajes más influyentes de la España del siglo XVIII, que desde la Corte supo ganarse la amistad del monarca, ministros, e influyentes personalidades que le permitieron situarse en las más altas responsabilidades políticas, culturales y religiosas del momento. Inició sus primeros estudios entre Benicassim y Valencia, en cuya Universidad estudió Teología. Decidió ampliar estudios en Salamanca, y en 1738 marchó de nuevo a Valencia, como secretario del arzobispo Mayoral, hasta que consiguió la plaza de catedrático de hebreo en Salamanca. En 1749 fue asociado junto al jesuita Burriel en la Comisión de Archivos. Tras el cambio de gobierno de Fernando VI, y la expulsión de los jesuitas del gobierno, Pérez Bayer se ganó el favor del nuevo gobierno presidido por Ricardo Wall, y de personajes como Campomanes.

Por entonces marchó con una beca a Italia, donde además de cultivar su pasión por las antigüedades tuvo la oportunidad de conocer personalmente al futuro monarca Carlos III. A su regreso a España fue nombrado canónigo tesorero de la catedral de Toledo, y realizó el catálogo de manuscritos de la biblioteca de El Escorial. A raíz de la expulsión de los jesuitas fue nombrado preceptor de los infantes reales, desde donde comenzó a influir sobre la política cultural del gobierno, en ámbitos como la reforma de la Universidad y de los Colegios Mayores. Es entonces cuando comenzó a situar a sus fieles en los principales cargos culturales, como los Reales Estudios de San Isidro, la plaza de Cronista de Indias, o el rectorado de la Universidad de Valencia. Accedió a la plaza de bibliotecario mayor de la Biblioteca Real, fue nombrado académico de honor de San Petersburgo y Göttingen, participó muy activamente en los proyectos de la Real Academia de la Historia, y realizó un interesante viaje por Andalucía y Portugal que nos dejó manuscrito. Fue autor de numerosas obras sobre temas históricos y literarios, y sobre lenguas orientales, como el hebreo y el fenicio. Entró a formar parte como socio de la Real Sociedad Económica de Amigos del País en 1776.